Santi tiene 18 años, una visión única del mundo, una risa contagiosa, una familia que cree en él y también Trastorno del Espectro Autista.
Desde niño se siente atraído por las imágenes y desarrolla una gran capacidad para plasmarlas: Personajes de sus historias favoritas, los logos de las marcas que le gustan… los protagonistas de su mundo cobran vida en paredes, ventanas y espejos, ya sea con boli, rotulador, tiza o plastilina.
Con los años, sus dibujos ganan en expresividad y se convierten en algo muy personal y único. Comienza componer escenas y a dibujar con un trazo más seguro y expresivo. ¡Sí, está diseñando! y descubre un nuevo formato: Pizarra blanca y rotulador. Un método “efímero” con el que dibuja y borra casi al mismo tiempo.






A finales de 2019 dos fans incondicionales de Santi, sus profes Mar y Araceli del colegio de educación especial CEPRI consiguen, haciendo un gran trabajo, capturar al momento la creatividad de Santi y recopilan en un álbum sus dibujos para darlos a conocer.
Desde entonces su padre recopila los pensamientos visuales que surgen de la imaginación de Santi y los trata con cariño para que su obra esté al alcance de todos en esta web: la Azotea de Santi.
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